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Diez preguntas que hacer antes de contratar una agencia

Reunión entre cliente y consultor antes de contratar un proyecto
Reunión entre cliente y consultor antes de contratar un proyecto

Antes de firmar con una agencia, una consultora o cualquier proveedor externo, hay diez preguntas que cuestan diez minutos y ahorran meses. Ninguna es técnica. Todas son de negocio.

Sirven igual si te estás planteando contratar marketing, automatización, una web o un proyecto completo de transformación.

1. ¿Qué problema de negocio dices que vas a resolver?

No qué servicio vas a prestar: qué problema. «Gestionar tus redes» es un servicio. «Que entren más consultas cualificadas y que no se pierdan por el camino» es un problema. Si la respuesta es solo el servicio, nadie ha mirado todavía tu negocio.

2. ¿Cómo sabremos si ha funcionado?

Debería haber un indicador concreto y un punto de partida con fecha. Si la respuesta es «lo verás», no hay forma de evaluar nada dentro de seis meses.

3. ¿Qué entra y qué no entra?

El alcance tiene dos mitades y la segunda importa igual. Lo que no se dice al principio aparece después como coste extra o como frustración.

4. ¿Esto tiene final?

Una cuota mensual indefinida tiene sentido para trabajo que no se acaba nunca: soporte, publicación continua, mantenimiento. No lo tiene para un cambio concreto. Merece la pena distinguirlo antes de firmar: lo explicamos en detalle en proyecto con final o cuota mensual.

5. ¿Quién ejecuta y quién decide?

Pregunta quién va a hacer el trabajo de verdad y con qué frecuencia hablarás con esa persona. Y pregunta también qué necesitan de tu equipo: casi ningún proyecto se ejecuta solo desde fuera.

6. ¿Qué horas tendré que poner yo?

Esta es la pregunta que más proyectos salva. Un plan excelente que nadie tiene tiempo de aplicar no se ejecuta. Si las horas internas no están previstas desde el principio, el proyecto se encalla en la segunda semana.

7. ¿Me lo entregáis hecho o me entregáis un informe?

Hay servicios que terminan cuando se entrega el análisis y dejan todo el trabajo por delante. Otros incluyen la implementación. Ninguna de las dos opciones es incorrecta, pero tienes que saber cuál estás comprando.

8. ¿De dónde salen los datos?

Si el proyecto promete mejorar algo, tiene que existir una forma de medirlo. Pregunta de qué fuente salen los números y quién los va a mirar. Si hoy no se mide nada, montar la medición debería formar parte del trabajo.

9. ¿Qué pasa si no funciona?

No busques una garantía de resultado: nadie serio la da. Busca que haya una respuesta razonable sobre qué se revisa, qué se ajusta y en qué momento se para.

10. ¿Por qué esto y no otra cosa?

La más importante. Si lo que te proponen es exactamente el catálogo de servicios del proveedor, probablemente no han comparado alternativas. Una recomendación buena explica qué descartó y por qué: eso es lo que hacemos en la fase de priorización.

Una señal de alarma

Desconfía de cualquier propuesta que llegue con un porcentaje de mejora antes de haber mirado tu negocio. Nadie puede saber cuánto va a mejorar algo que todavía no ha analizado. Lo que sí se puede comprometer es el método, el alcance, el plazo y los indicadores.

Relacionado: cómo estructuramos un proyecto de transformación y qué contiene un plan.


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