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Método 28N

Seis fases. Con principio y con final.

Un proyecto de transformación no es una lista de tareas sueltas. Es una secuencia: de dónde partimos, qué encontramos, qué elegimos hacer, cómo lo ejecutamos y cómo sabemos si ha servido.

Sesión de trabajo del Método 28N con diagramas de proceso sobre pizarra de cristal

Por qué en este orden

Casi todos los encargos que recibe una agencia empiezan por el final: «necesito una web», «necesito campañas». Son soluciones antes de haber definido el problema.

El método invierte el orden. Primero se entiende cómo gana dinero el negocio y dónde pierde valor. Después se decide qué hacer.

El efecto práctico: se hacen menos cosas, se hacen hasta el final y se puede decir si han funcionado.

Qué no es

  • No es una cuota mensual indefinida. Cada proyecto tiene alcance y final.
  • No es un informe. La fase 05 es ejecución.
  • No es aplicar quince acciones a la vez: se eligen las pocas que mueven la aguja.
  • No es un catálogo de servicios. Las herramientas se usan solo si el plan las necesita.
Ningún proyecto empieza con una cifra de mejora prometida. Nadie puede saber cuánto va a mejorar algo que todavía no ha analizado. Lo que sí se compromete antes de empezar es el método, el alcance, el plazo y los indicadores.

Cuánto dura

Depende de lo que encuentre el diagnóstico. Un proyecto puede durar tres meses o doce. El pago puede repartirse, pero el proyecto tiene final.

El diagnóstico es siempre la primera fase y la más corta. Es también la que decide si tiene sentido seguir: si no vemos recorrido, lo decimos.

Empecemos por entender tu negocio.

Cuéntanos cómo funciona y qué te gustaría que funcionara mejor. A partir de ahí te decimos si vemos recorrido y qué tipo de proyecto tendría sentido.

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